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Toluca, Méx. Un sector abierto al diálogo dispuesto a buscar el beneficio de las familias, pero que requiere ser escuchado por las autoridades, es cómo se encuentran empresarios gasolineros del Estado de México ante la propuesta del gobierno federal de fijar un precio máximo en el litro del combustible.
Jorge Luis Pedraza Navarrete, presidente de la Asociación de Distribuidores de Gasolina y Lubricantes (Adigal), se dijo atento de las críticas de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre los supuestos abusos de este sector en la cantidad final que pagan las familias en las estaciones, sin embargo, pidió matizar los señalamientos.
Cuestionado sobre que el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) está siendo utilizado para financiar las ganancias del sector, indicó que ese precio final se compone por distintos rubros, no solo de beneficio económico, pues la volatilidad de este impuesto genera que la ganancia no sea constante.
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Aseguró que esto se presenta cuando el margen de venta de ganancia para ellos, dijo, es de 8 mil o 12 mil en promedio por carga, por lo que si baja este impuesto deben mantener el precio con el que fue adquirido.

Explicó que en este monto se considera: calidad de combustible, si es nacional o importación, además de traslado del mismo, tanto con kilometraje y distancia, hasta de seguridad de caminos. Con ello, afirma, sería imposible definir un precio máximo porque son distintos los costos para las estaciones de servicio.
“Hablan de precios máximos, de precios mínimos, pero en el país hay seis precios del combustible y la gente piensa que sólo nos movemos bajo un solo precio, pero no, está la gasolina metropolitana de la Ciudad de México, gasolina de Monterrey, gasolina de Guadalajara, gasolina de la frontera norte y frontera sur, y el resto del país”.
Jorge Luis Pedraza Navarrete, presidente de la Adigal.
A la par, al tener el día de hoy más de un proveedor de combustible sería imposible definir un precio máximo.
“Lo veo muy complicado porque la autoridad no sabe ni siquiera dónde estamos comprando, porque no todo el mundo le compra a Pemex”, dijo.
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Expone que la propuesta de la presidenta para convocar a un acuerdo, como se hizo con los empresarios abarroteros para impedir que siguiera subiendo el precio de la canasta básica es de igual forma complicado para este sector, toda vez que dice el sector de los alimentos tiene más de una ganancia para paliar pérdidas.

“El margen en el abarrote es muy diferente al margen de la gasolina, ese es un hecho, el abarrotero puede aguantar una fluctuación o una bajada o subida de los precios; nosotros con los márgenes que tenemos, no nos da”, expresó.
Fijar un precio máximo, aseguró, sería imposible sólo a partir de los propios rangos de que tiene Pemex.
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