“La abuelita es mamá de un ex diputado del PRD”, así se leía en las redes sociales tras su detención. Carlota es su nombre y ya está detenida. El video donde una mujer de la tercera edad llega con otras personas a -presuntamente- sacar de su casa a unos invasores, en Chalco, se hizo viral, luego de que dispara a quemarropa a un hombre y a un joven de 19 años. Ya está detenida acusada de asesinar a dos personas.

La mujer de 74 años fue detenida en Chicoloapan, aunque dicen que radica en Iztapalapa y acudió, según dijo, a sacar a los invasores de su casa, quienes, por su lado, dijeron que alguien les rentó la vivienda a la que ya le hacían adecuaciones y le ponían protecciones.

El tema no es que este tipo de casos seguirán dándose mientras continúe la impunidad. Por un lado, aquellos que, protegidos por organizaciones sociales y como verdaderos parásitos, llegan a invadir las casas que se ven abandonadas para apropiarse de ellas y con amenazas a los dueños no se salen nunca.

Incluso, con demandas ante las autoridades que a veces terminan dando la razón a quienes llegan a apropiarse de lo que no les pertenece. Así pasa con terrenos y casas.

Por otro lado, quienes están armados y sin más pueden tener una o dos o tres pistolas. ¿Dónde las consiguieron? Esa sería la pregunta. ¿Son legales? De todas las que se decomisan sería el inicio de la media para saber de dónde salen, porque por todos lados las hay.

En el Estado de México las organizaciones sociales desde la década de los ochentas comenzaron a jugar un papel preponderante en la vida política partidista. Ofrecían a los institutos el apoyo de sus agremiados a cambio de prebendas millonarias para los líderes y alguna forma de facilitar la vida a sus seguidores.

Terrenos irregulares donde construían viviendas sin tener que pedir permisos ni pagar impuestos. Donde no había servicios, pero después se hacían movilizaciones para obtenerlos a como diera lugar. Así crecieron muchas manchas urbanas sumidas en la pobreza y en el abandono. Eso permitió a los dirigentes enriquecerse, controlar y presionar. Grupos que surgieron desde el PRI pero también en la izquierda, entonces PRD y que hoy se dicen morenistas.

El abandono oficial y la impunidad han generado un gran descontento, pero sobre todo una gran descomposición social que nos lleva a ver este tipo de escenas que ahora son grabadas en teléfonos celulares.

¿Cuándo íbamos a imaginar a una mujer de 74 años disparando a un hombre y después a un joven de 19 años, sin inmutarse? Subiendo después tranquilamente a su auto para irse sin más.

Hoy todo queda registrado en un celular. Pero lo grave es que queda en el imaginario colectivo. “Si me invades, si me quitas, si me haces, como la autoridad no me resuelve, voy y te mato, porque quiero y porque puedo”.

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