Lo más importante de cualquier negociación diplomática está en lo que no se dice, en lo que queda oculto al escrutinio público. Es la solución de un conflicto o la disminución de las tensiones, el objetivo más importante. La diplomacia evita el conflicto público, pero los debates suelen ser intensos y con frecuencia poco respetuosos, a partir de varias premisas: quién tiene más poder define la agenda y los términos de los encuentros; es una falacia pensar que existen acuerdos entre pares. No, las relaciones son de suma cero; cuando se trata de naciones ricas y poderosas, la negociación suele ser más sofisticada y menos estridente; cuando las relaciones son equidistantes, quien tiene menos poder puede sobre dramatizar el conflicto para lograr simpatías y adeptos, pero sin duda, gana quien sabe usar mejor la fuerza, sea la de los argumentos, de las amenazas o del poder económico. En esa tesitura, la entrega de un número de delincuentes nunca antes visto en ese volumen y valor simbólico al gobierno de Estados Unidos, puede ser un buen ejemplo del resultado de una negociación diplomática en donde, al final, el más poderoso impone condiciones y quien acepta esos términos, no resulta derrotado, pues México en este caso, podría estar evitando la imposición de aranceles con los que ha amenazado Donald Trump desde el inicio de su mandato. En las relaciones diplomáticas, lo más importante está en lo que no se dice, pero se logra.

En las negociaciones políticas y sobre todo en las interpartidarias, el tono, los objetivos y la racionalidad caminan por otros rumbos, menos diplomáticos y más estridentes. El ejemplo en este caso, fue la negociación que modificó la iniciativa presidencial contra el nepotismo y la reelección inmediata. En este caso, el Partido Verde y el propio PT sirvieron de pretexto para que los líderes parlamentarios, le propinaran una aparente derrota mediática a la presidenta Claudia Sheinbaum, aparente, porque casi de inmediato la dirigencia de Morena se pronunció porque este año en las elecciones locales no se postularan ni familiares ni candidatos que aspiren a la reelección. Sin embargo, los beneficiarios de la modificación a la iniciativa presidencial socarronamente han dicho que podrían ser postulados por sus adláteres sin consecuencia alguna.

En el primer caso, el resultado de la diplomacia mexicana con el beligerante gobierno de Trump puede considerarse eficaz y productiva para el país, si, al final, los aranceles se siguen posponiendo indefinidamente. En la política local, lo que hoy parece un revés para la figura presidencial, en unos meses podría convertirse en la explicación de una monumental derrota, es bien sabido que el obradorismo, no es ni monolítico ni institucional, pero, si algo distingue a Claudia Sheinbaum, es su disciplina y temperamento frío y calculador, perdona, pero no olvida. Más temprano que tarde, veremos las consecuencias de este agandalle político. Recordando una de las máximas de Betinno Craxi, el emblemático líder italiano: en política hay enemigos, adversarios y compañeros de partido. Y estos últimos son los peores.

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