No me gusta mentir, yo mismo me la he pasado reventándote. La noche del jueves me callaste la boca con un gol soberbio. Así, como se acaricia a la novia, con delicadeza, con amor, con sensibilidad, con cariño y con mucho respeto, así le pegaste a la bocha por un lado de la barrera, parte interna, para que la comba cerrará hacia dentro y se fuera al fondo de la red. Un golazo, Raúl.

Cuando debutaste con América, la rompiste de inmediato, tanto así que te subiste al equipo de Juegos Olímpicos, te seleccionaron y bajaron a Alan Pulido, que ya hacía ruido en Tigres. Tu técnica, tu calidad, tu carácter y tu disciplina te pusieron rápido en la élite del futbol mexicano. Qué decir de tu forma de jugar sobre el césped, un crack hecho y derecho, pero en crecimiento y con mucho potencial.

Jugaste con Chucho Benítez de par a par, sin achicarte, y en el prime del delantero ecuatoriano, cuando tú apenas comenzabas y él ya era un delantero hecho y derecho, seleccionado y referente del área, que en breve se iría al futbol europeo. Ahí demostraste tu carácter y tu valor, tu fuerza física, mental y lo que vendría en tu carrera.

Campeón del futbol mexicano, lo que muchos jugadores no pudieron hacer y lo que tanto le costó a Cuauhtémoc Blanco, tú lo hiciste en un abrir y cerrar de ojos. Y qué decir del delantero ecuatoriano que recomendó el mismo Chucho Benítez, ese que venía como titular para llenar los zapatos de su compatriota y al que terminaste relegando con tus buenas actuaciones. Se quedó tan en el olvido que no lo recordamos hoy en día.

Te vieron desde el otro lado del charco y el Atlético de Madrid te fichó por más de 10 millones de dólares. La presión mediática te pesó por aquellos lamentables tuits que dejaban ver en ti al madridista que llevas dentro. No funcionó y el Benfica pagó 22 millones de euros por ti, una locura en ese entonces, pero bien los valiste, porque la volviste a romper y te llenaste de copas portuguesas.

Inglaterra fue mágica, pero también una pesadilla. Ídolo en el Wolverhampton, al grado de adoptar el apodo del “Lobo Mexicano”, tener una canción y ser el ídolo de muchos niños ingleses. Desgraciadamente vino ese choque de cabezas con David Luiz y volver te costó mucho, años, pero hoy estás mejor que nunca y vuelves a tener ese romance con la pelota y con la red.

Ya en el Fulham la estás volviendo a romper, Raúl, y no te miento porque te he reventado en los últimos años. Esta semana cuestioné tu titularidad con la Selección y me demostraste que vives un gran momento. Me da gusto que me taparás la boca con un doblete, pero tienes la responsabilidad de ir llevando a Santi Giménez, que no se te olvide.

P.D. Mañana puedes hacer historia, México nunca ha ganado la Nations League y, frente a Panamá, que ya te ha sufrido con ese golazo de chilena, es una gran oportunidad para dejar en claro que el “Lobo Mexicano” está de vuelta.

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